Las incógnitas de la gran ecuación
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Carlos Sastre / Junio '08
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| © Foto: Lars Rønbøg |
No es fácil hacer comparaciones, pero en muchos casos las hacemos para comprobar similitudes. Y en este caso, aunque parezca dispar, parece que las tienen.
Antes de una carrera, todos nos preguntamos qué pasará, quiénes son los favoritos, dónde se resolverá la general, etcétera… Para resolver este dilema, que es el de muchos, formularemos una ecuación con todas aquellas incógnitas que nos preocupan.
Al partir en cada prueba, sobre todo en una como el Tour, aparecen muchas incógnitas que sólo se van descubriendo con el tiempo y el paso de las etapas. Cada uno de nosotros partimos de la misma ecuación, pero todos y cada uno la analizamos y la vamos resolviendo de una manera diferente. Hay pasos en los que coincidimos y en los que todo transcurre de una manera funcional. Uno de los momentos más delicados a la hora de ir resolviendo incógnitas es el factor “T” o contrarreloj, que en este caso sólo los más aventajados son capaces de resolverlas de una manera rápida y segura. Otros, en cambio, nos tomaremos algo más de tiempo e iremos descubriendo algunas de las dudas que teníamos para darle forma a la ecuación hasta llegar a otro punto álgido.
Tras descubrir algunos de los resultados y de organizar un poco todos los datos que hemos acumulado, nos acercamos a otro punto muy importante para encaminar nuestra ecuación sin cometer errores que no podamos resolver después, como el factor “M” o etapa de alta montaña. Es aquí donde resolvemos nuestros paréntesis y empezamos a dar nombre a nuestras incógnitas, y también donde debemos tener cuidado a la hora de tomar una decisión u otra, porque tras este paso no hay marcha atrás y de él depende llegar al resultado que esperamos.
Este proceso es laborioso y delicado. Sortear cada una de las trabas que nos encontramos e interpretarlas de la manera correcta no es fácil, pero todo se consigue con paciencia, para que los más hábiles en este tipo de circunstancias saquen provecho a esas condiciones que no les han permitido correr en esas otras donde no lo son tanto.
Con esto de nuevo volvemos a llegar muy justitos a la parte final. Aquí ya no se pueden usar más comodines porque prácticamente ya se han agotado todos y de nuevo volvemos a usar el factor “T”, que va a ser el dato que nos ayude a terminar de resolver el factor “R” o clasificación general. En esta última parte sólo te puedes aprovechar de todo aquello que hayas acumulado durante cada paso. Hemos llegado al punto donde todas esas incógnitas se han despejado y la satisfacción de haber resuelto esa difícil ecuación de una manera especial, acompañado por muchos de esos que tenían las mismas dudas que tú, se convierte en paseo triunfal por el centro de una de las ciudades más importantes del mundo, donde las incógnitas tienen nombre propio.
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