Ilusión, respeto y sacrificio
.
Carlos Sastre / Noviembre '07
Desde este rincón, mi intención no es otra que la de expresar un poco lo que pienso sobre el entrenamiento y sus bases. No pretendo sentar cátedra ni decir cómo se entrena o se debe entrenar, porque yo no soy preparador; simplemente hablo por mi propia experiencia.
Nunca es fácil hablar de entrenamientos generalizados, porque cada persona somos un mundo y lo que a unos les va bien a otros no tanto, pero como para casi todo en esta vida existen unas reglas que te pueden ayudar a encontrar el camino para hacer bien las cosas y conseguir las metas que te propongas.
Por esta época, hace ya cuatro años, seis chicos con los que compartía entrenamientos se quedaron sin equipo. Mi intención en este momento no fue otra que tratar de hacer un equipo para echarles una mano. Cuando finalmente lo conseguimos, al lado del nombre del patrocinador figuraban -y ahora figuran en todos los jerseys de la fundación Víctor Sastre- tres palabras: ilusión, respeto y sacrificio. Para mí, estas son las bases de cualquier objetivo o empresa que te propongas.
Vivimos en una sociedad en la que sólo vemos la parte más negativa, olvidando la cantidad de oportunidades que nos muestra la vida sólo con tenerla. La ilusión es algo que nos rodea y que nos hace superar muchas de las barreras que encontramos en nuestros caminos; es el querer triunfar: es lo que nos ayuda a mirar el futuro sin olvidar el presente; es la base de la motivación; es el despertarte cada mañana y decir: disfruto con lo que tengo que hacer… Pero no podemos vivir sólo de ilusiones: tenemos que hacerlas realidad con el respeto. Cuando conoces tus limitaciones y virtudes, aprendes a respetar al resto del mundo. El saber cómo actuar en cada momento es respeto. Para mí es la palabra puente entre conseguir algo o nada. Para que te respeten, primero debes respetar. Y el sacrificio, unido a sus compañeras de trabajo, es el triunfo de disfrutar con lo que haces y consigues, independientemente de cuál sea el resultado. Todo lo que nos propongamos tiene que ser con sacrificio; todo aquello que nos cuesta conseguir, lo valoramos más y lo disfrutamos más. En este camino siempre tienes momentos duros, muy duros y más duros, pero al mismo tiempo también recompensas y éstas te engrandecen de verdad.
La mejor manera de entrenar, a mi juicio, es la de divertirse con lo que haces, pero siempre con seriedad y cabeza. Para todo en esta vida hay que ser muy paciente y cauto. Dar pasitos pequeños y escuchar tus propias sensaciones y las necesidades de tu cuerpo. La cabeza está siempre unida a él y lo único que necesitamos es darle tiempo para que nos diga cómo se encuentra. Debemos buscar carreteras que nos motiven a superarnos, ésas en las que disfrutas y por las que te gusta ir. Es muy importante grabar esos momentos, para cuando las cosas no nos van todo lo bien que queremos.
Entrenar significa escuchar y prepararte para ese reto que te ilusiona. Siempre debes acumular fuerzas, no gastarlas, pero, queridos amigos, como para todo en esta vida hay que dedicarle el tiempo suficiente para poder acumular la experiencia necesaria que te ayude a hacer realidad tus sueños.
|