Temporada 2005
CSC-Riis Cycling
Comencé esta temporada con buenas sensaciones. Tras la primera concentración en Italia, todo parecía ir por buen camino de cara a las primeras competiciones del año. Un pequeño periodo de relax con la familia antes de concentrarnos por segunda vez en Artimiro (Italia), donde afinamos un poquito más antes de la París-Nice, prueba en la que el equipo tenía puesto el punto de mira en la clasificación general. Mi misión era acumular kilómetros y ayudar al equipo. Todo salió perfecto, con la victoria de Bobby y con un buen trabajo del equipo.

Tras la prueba francesa, de vuelta a casa y a preparar la Vuelta al País Vasco. Me gustaba la idea de estar allí con el grupo de cabeza para ir asimilando los esfuerzos y comenzar a sufrir un poco para progresar de cara a los objetivos puntuales en este comienzo de la temporada.
Caída en el País Vasco
Todo estaba listo antes de comenzar. Como cada año, una etapa dura y selectiva para empezar una de las carreras más importantes del calendario ProTour. Tras cubrir satisfactoriamente casi toda la etapa, una caída a 15 kilómetros de meta me privaba de llegar en el grupo de cabeza y me apartaba de la bicicleta prácticamente un mes por la ruptura de un hueso del codo que me impedía cualquier tipo de movilidad.
Tras una recuperación lenta y difícil, volví a la competición en la Volta a Cataluña, una prueba dura en la que intenté estar entre los mejores, pero en la que no pude conseguirlo por mi corta preparación.
A partir de allí, empezaba una cuenta atrás encaminada a llegar bien al Tour, donde tenía puesta mi ilusión y ganas de luchar como cada año. Un trabajo duro e intenso, en el que puse toda mi energía, no fue suficiente. Estaba en carrera, pero me faltaba algo importante: motivación. Llegué a la salida sin poder sentirme bien y esa sensación no es la mejor antes de la “depart”.
Pese a todo, parecía que las sensaciones encima de la bici no eran tan malas. Hasta que tocamos la primera etapa de montaña, donde perdí algo más de seis minutos. Esto me marcó sensiblemente para el resto de la carrera. La falta de seguridad en mí mismo me llevó a olvidarme de mis opciones y a volcarme en ayudar a mi compañero Ivan Basso.
Las sensaciones y la escasa motivación durante la última fase de la carrera me hicieron pensar mucho y a punto estuve de dejar de montar en bici, pero en la última crono, que discurría por un trazado muy duro y revelaba cómo llegabas a esa última parte de la carrera, estuve de nuevo entre los mejores. Aquella prestación me abrió un nuevo camino, aportando algo más de luz del que había tenido antes y motivándome para marcarme un nuevo |
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Podio de la Vuelta a España 2005, en la que Sastre compartió cajón con
Roberto Heras y Denis Menchov.
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Palmarés
2º Vuelta a España
2º 11ª etapa Vuelta
3º 20ª etapa Vuelta
4º Prólogo Vuelta
4º 9ª etapa Vuelta
4º 14ª etapa Vuelta
5º 6ª etapa Vuelta
6º 17ª etapa Vuelta
7º 10ª etapa Vuelta
8º 18ª etapa Vuelta
9º 15ª etapa Vuelta
2º Escalada Montjuïc
3º CRE Eindhoven
6º Giro dell' Emilia
8º Cto. España CRI
18º Clásica San Sebastián
21
º Tour de Francia
2º CRE Tour
9º 20ª etapa Tour
21º Campeonato Zúrich
27º Giro de Lombardía
40º Clasif. UCI Pro Tour
79º Volta a Catalunya |

Carlos Sastre, en la Vuelta de 2005.
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reto: la Vuelta a España.

La ronda española iba a ser el juez que decidiría sobre mi futuro. Agosto fue un mes de entrenamiento específico e intenso para llegar listo a la cita. Ese era mi primer objetivo: sentir que había hecho todo lo que tenía que hacer y estar preparado para todo.
Comencé la Vuelta mejor de lo que había imaginado. Un bonito prólogo en Granada me devolvía esa chispa interior que andaba necesitando para luchar de nuevo. Durante toda la carrera luché sin dejar una posibilidad de quedarme vacío. Lo intenté por activa y por pasiva. Sentí que recuperaba parte de ese chaval que había estado sumido en un letargo durante casi tres años. |

Me di cuenta de que quería seguir montando en bici para saber hasta dónde podía llegar.
Subí al podium de la Vuelta por primera vez después de ganar el maillot de la montaña en el año 2000. Volvía a sonreír y a mirar hacia delante con ilusión. Me quedaba un mes de competiciones y quería hacerlo bien. Luché en todas y en cada una de las pruebas en las que participé y aunque no conseguí ninguna victoria, en todas estuve delante, con los mejores. Ese fue mi mejor regalo: volver a sentir la bicicleta. |
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